El otro día me acordé cuando era chica y elevaba volantines. Ibamos a una cancha de tierra que me parecía enorme, y que de hecho, aún me lo parece. Una vez fuimos con mi tata a esa cancha pero no a elevar volantines. Fuimos a dejarle una bolsa con comida a un tipo que le decían el chavo y que vivía ahí, en la esquina, al final de la cancha. La casa del chavo era del porte de una cabaña y allí vivía con su esposa y sus hijas. No recuerdo cuantas hijas tenía, sólo recuerdo que las niñas tenían el pelo como virutilla y me miraban raro. Este señor chavo, era el encargado de cuidar la cancha y mi tata, en ese entonces, era parte de la junta de vecinos y le tocaba (creo) encargarse de la manuntención del cuidador de la cancha.
En fin, cuando iba a elevar volantines lo hacíamos siempre a eso de las cuatro de la tarde. Pocas veces hubo sol, casi siempre estaba nublado, pero aún así era divertido.A mi me gustaba. Cada vez que elevaba mi volantín podía pensar en muchas cosas, ¿qué cosas exactamente?, no sé, sólo recuerdo que lo hacía, mientras intentaba manener en altura y planeando mi volantín. La sensación me gustaba, tenía calma.
En una ocasión estaba en esto y apareció una de las hijas del chavo, una que tenía el pelo de color ceniza y me pidió prestado mi volantín. Yo, que era bastante tímida y definitivamene no tenía carácter, me intimidé,me sentí presionada, no sabía si decir que si o que no. Si decía que sí, pensaba, cabía la posibilidad de que no me lo devolviera jamás y si decía que no, ella podía golpearme o algo así.
Ante la alternativa uno y la alternativa dos opté por la alternativa uno. No me gusta la violencia. Ella lo tomó y empezó a correr con el, mientras yo la miraba estática y daba por perdido mi volantín. De pronto ocurrió algo inesperado. Ella dio la vuelta y volvió hasta donde estaba yo intentando estabilizar el volantín. En eso estaba cuando el aparato se quedó trabado en un árbol. Ella forcejeó pero no obtuvo ningún resultado positivo. Ella me miró y me dijo , está malo y me devolvió el aparatito que sujeta los hilos y salió saltando. Yo, no supe que hacer y fui a buscar a mi tata que estaba un poco más allá escuchando radio con audífonos y perdido de mí (al parecer). ¿ Y tu volantín?, me dijo. Lo perdí, le conteste. Y nos fuimos de la cancha.
Creo que esta fue la última vez que eleve un volantín. Los años venideros fueron lluviosos y ya no salimos y después se nos olvido.
En fin, cuando iba a elevar volantines lo hacíamos siempre a eso de las cuatro de la tarde. Pocas veces hubo sol, casi siempre estaba nublado, pero aún así era divertido.A mi me gustaba. Cada vez que elevaba mi volantín podía pensar en muchas cosas, ¿qué cosas exactamente?, no sé, sólo recuerdo que lo hacía, mientras intentaba manener en altura y planeando mi volantín. La sensación me gustaba, tenía calma.
En una ocasión estaba en esto y apareció una de las hijas del chavo, una que tenía el pelo de color ceniza y me pidió prestado mi volantín. Yo, que era bastante tímida y definitivamene no tenía carácter, me intimidé,me sentí presionada, no sabía si decir que si o que no. Si decía que sí, pensaba, cabía la posibilidad de que no me lo devolviera jamás y si decía que no, ella podía golpearme o algo así.
Ante la alternativa uno y la alternativa dos opté por la alternativa uno. No me gusta la violencia. Ella lo tomó y empezó a correr con el, mientras yo la miraba estática y daba por perdido mi volantín. De pronto ocurrió algo inesperado. Ella dio la vuelta y volvió hasta donde estaba yo intentando estabilizar el volantín. En eso estaba cuando el aparato se quedó trabado en un árbol. Ella forcejeó pero no obtuvo ningún resultado positivo. Ella me miró y me dijo , está malo y me devolvió el aparatito que sujeta los hilos y salió saltando. Yo, no supe que hacer y fui a buscar a mi tata que estaba un poco más allá escuchando radio con audífonos y perdido de mí (al parecer). ¿ Y tu volantín?, me dijo. Lo perdí, le conteste. Y nos fuimos de la cancha.
Creo que esta fue la última vez que eleve un volantín. Los años venideros fueron lluviosos y ya no salimos y después se nos olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario