Hoy al despertar sentí unas ganas enorme de levantarme de aquí. Empiezo a cansarme de mirar las mismas paredes. Hay veces en que siento que quiero hacerlo todo y a la vez nada. Todo se me ha vuelto muy extraño y es que justo cuando se me empiezan a adormecer los ojos no puedo dormir.En este mismo instante quiero salir de esto, quiero intentar elevarme de este lecho que me tiene atada por largo tiempo.Lo más curioso de mi postrada vida es que en mi posición debería dormir por horas. Hacer de mi vida un sueño o un sueño mi vida. Pero no. Me empecino en pensar, escuchar y admirar las mismas paredes cuarrugadas de siempre. Las he estudiado con tanta mesura y prolijidad que conozco hasta el más mínimo rasgo. Al principio eran blancas, muy , muy blancas y transparentes, y con el polvo y la humedad que persiste, se han vuelto amarillentas. Las miro con una mezcla de diversión y aburrimiento, más lo segundo que lo primero, porque no hay nada más que pueda hacer aquí. Eso, y pensar. Hay muy poca luz.
Mi familia viene a verme de vez en cuando y cada vez con menor frecuencia. Les da pena mi estado, les oí decir cuando aparecieron. Las útimas personas que vinieron ( y de eso ya casi un mes) fueron mi madre y mi tía Ana a quién escuche aconsejar que lo mejor era que la familia se sobrepusiera a lo ocurrido. que la vida es corta y que lo que es, es, y , asi, es; que todo pasa por algo y que debía dejarme en paz porque esto ya no tenía remedio. Que a lo más ,y por buena educación ,podrían dejarme un jarro con agua al lado, por si acaso. A mi me da lo mismo, total, ya no quiero estar aquí pero no tengo las fuerzas suficientes para moverme. Algo muy superior a mi me retiene, y no es precisamente el amor a mi familia, lo aseguro. Sin embargo, hoy, precisamente hoy, creo estar preparada para tomar aire y volar. Salir de este lugar lleno de orugas y moscas. Volar y ser yo, y , quien sabe, tal vez finalmente yo y más real que nunca. Más real que mi madre y que cualquier otra persona.Siento convulsiones que parecen quemarme como si una potencia de no sé donde se metiera en mi cuerpo impulsándome salir. Y es difícil hablar de fuerza cuando todo lo que tengo son estos huesos insípidos, que han perdido piel con una celeridad increíble. Mi ropa , hace mucho ya, se volvió impropia y nada entre mis brazos, entre mi cintura y mi único pecho sobreviviente. ¡Ah! y mi conciencia., la tan despreciada conciencia que en otros tiempos quise dejar atrás pero que ahora ha sido mi mayor consuelo. Es tiempo y es hora; es el momento; es el principio o es el fin; ya ni sé, a estas alturas en las que voy cayendo y con el calor que siento se me cierran las neuronas. No pienso,para qué, por qué y qué me está atrayendo tan fuertemente. Me estoy dejando ir y sólo espero que sea mejor que aquí.
Nunca creí mucho en la religión o en aquel discurso de que existía un mundo más alla del que yo podía ver o tocar. A mis veinte no se piensa en esas cosas. Y ahora, que todo esto está sucediendo en serio me pregunto¿dónde caeré?; ¿en las llamaradas eternas o en la pulcritud hidrometeórica?
3 comentarios:
buenísimo!!!!! sabes bien que ese cuento me gustaba mucho, lo recordé al leer la postración en cama que parecía en un principio un letargo voluntario y luego devela que es el lecho de muerte...buenísimo!!! besos por millones Muñequita...
ah!! está precioso tu blog, me gustó el diseño.. :D
Gracias Sadyness :)
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