Ayer te vi tocar y me parecías tan extraordinario que ni siquiera pensé mencionártelo. Te conozco un poco y sé que ese tipo de halagos te llevaría a una órbita en la cual no podría alcanzarte y no quiero eso, más bien quiero lo contrario.
Hoy hablé estupideces como creo a veces hago cuando intento preguntarte cosas que no me atrevo, y más encima, te vi tocar y eso afectó considerablemente el discurso que preparé mientras caminaba al lugar. No sé si mañana te llame, lo más probable es que no me aguante las ganas de saber si estas bien o seguir con la misma buena onda que hace un tiempo llevas. Pero a veces me da lata, porque a ratos sin explicación, (para mí al menos), estas enojado. No conmigo, pero aún así no es bueno hablar contigo cuando andas así.
La cosa es que quiero encontrar la manera, el momento para preguntarte un par de cuestiones, pero nunca sé cuándo o cómo. ¿Y qué quiero preguntar? Aquellas tonterías que se me pasan por la cabeza, como si sientes algo por mí o qué onda. Ahora estoy escribiendo huevadas, por lo tanto sería razonable apagar esto. Quisiera hacerlo contigo otra vez, eso es lo que sucede ahora y no puedo parar de pensar en ello. Ya lo hicimos en el parque y eso dejó secuelas escandalosas en mi piel que con toda mi alma ojalá mañana estuviesen borradas, porque se ven horribles. Me gusta estar contigo y me cuesta confesarlo, ojalá supiera que tu sientes lo mismo.
Te dediqué una canción y ni siquiera lo sabes, ojalá supieras, me gustaría verte la cara.
Sólo quiero que estas horas de cuerda pasen rápido y pueda saber que harás mañana y ojalá digas que nada, y quieras salir conmigo a no sé donde o no sé si preguntártelo, en fin. Ahora mi cabeza sólo piensa en ti y en la cama. En que sería más que agradable que mientras yo escribo esto tu estuvieses al lado mío, durmiendo, abrazándome levemente si quieres o rozando mis piernas, teniendo el poder de mirarte las veces que yo quiera y pueda besarte en la frente mientras sigues durmiendo y no reclamas nada porque duermes profundamente.
Te imagino a mi lado y me gustaría que no me dejases ir por nada del mundo. Que quisieras quedarte conmigo no sé hasta cuando, sólo sé que siento esto y no sé cómo explicártelo o cómo decírtelo porque ni siquiera sé si tu lo sientes o si te está pasando lo mismo que a mí, y no pienso por nada de este planeta ni siquiera escribir ni nombrar aquello que creo que es porque ya me está entrando un miedo enorme y no por lo que siento sino porque si tu no llegas a sentir lo mismo estoy frita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario